He prometido no sufrir por ti y me he aferrado en esta soledad. No pienso flaquear ni regresar a ti, ni voy a convertirme en tu rival.
Nadie ha ganado, esa es la realidad que nos consume como la varita del incienso, quema rápido pero al final... deja su olor en el espacio y en el tiempo.
¿De qué manera te olvido?
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